El autor parte de la constatación de los problemas etimológicos que plantea el vocablo castellano izquierdo y su vinculación recíproca con el vasco ezker (que según Meyer-Lübke sería de origen romance), cuestión para la que los especialistas en historia de la lengua aún no han encontrado una solución satisfactoria (pues la teoría del origen romance de ezker es desestimada por Corominas). Se plantea la hipótesis de que la forma judeoespañola ecierdo sea el eslabón perdido que explique las relaciones entre ezker e izquierdo. Se maneja un importante corpus textual, formado por obras judeoespañolas de diversos géneros y épocas, para ilustrar la evolución y las variantes de la palabra. Al final se concluye que, con los datos disponibles, no se puede constatar que ecierdo sea el eslabón perdido, y el autor se mantiene más cercano a las tesis de Corominas que a las de Meyer-Lübke